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Samadhi El Trigésimo Primer Año (1576-7) Dado que no tenía allí a nadie con quien consultar acerca de mi experiencia iluminante, leí El Sutra Surangama, esperando obtener discernimiento y verificación. Había leído previamente el Sutra pero no había entendido su tema principal. Ahora, sin embargo, absorbí su significado sin esfuerzo. A medida que pasaban los meses, mi entendimiento se profundizaba y expandía hasta que pude comprender su profundidad sin una sola duda. Cuando llegó la primavera el Maestro Lian Chi visitó la Montaña de las Cinco Cumbres pasando unos días conmigo. Hablamos y hablamos, descubriendo felizmente que teníamos las mismas ideas. Ese otoño, en el séptimo mes, el Prefecto Hu vino a verme. Había sido transferido de Ping Yang a Ying Ping. Aunque el tiempo arriba en la montaña era agradable, abajo en el valle y a lo largo de caminos que él había usado para llegar, era desagradablemente caliente. El Prefecto Hu disfrutó completamente la frescura y la vista espectacular. A medida que consumíamos una buena comida de cereales mixtos con vegetales naturales y puerros, observamos algunos de sus hombres dirigirse a un arrollo congelado, romper algunos pedazos de hielo y masticarlos. Entonces el Prefecto Hu me miró y dijo - Qué maravilloso mundo tienes aquí. Sabes, cuando llegué, mis pensamientos estaban salvajemente apurados como arrollo corriendo, pero aquí, en este lugar tranquilo se han calmado, congelándose como el hielo en un silencio sereno. - Ese invierno, en el décimo mes, fueron presentadas algunas acusaciones en contra del Abate-Maestro Da Fang, y éste, fue forzado a asistir a juicio en la corte eclesiástica. A pesar de la falsedad obvia de los cargos, fue encontrado culpable y sentenciado a dejar la Sangha y regresar a la vida laica. La emoción y sacudida de todo esto casi destruye su monasterio. El Maestro Zhe Hong de Lu Shan estaba tan enojado por la decisión de la corte que desafió una tormenta de nieve para venir a mí personalmente a traerme las malas noticias. Le ofrecí ver lo que podía hacer e inmediatamente me dirigí a la casa del Prefecto Hu. El Prefecto estuvo feliz al verme. - Intenté enviar mi mensajero para invitarte a pasar el invierno aquí conmigo - dijo. - Ahora, has llegado sin necesitar invitación. - Tan pronto como escuchó mi testimonio acerca del Abate Da Fang, revirtió la orden de la corte. El monasterio se salvó. Acepté su invitación para pasar el invierno en su casa. Él usó cada oportunidad que tuvo para preguntarme acerca del Dharma y le respondí tan plenamente como pude. El Gobernador Gao había sido transferido a Dai Zhen, y cuando escuchó que me estaba quedando en la casa del Prefecto, le dijo a éste - Aunque soy dueño de un jardín de versos, las flores son todas de variedades ordinarias. Me gustaría mucho agraciar mi jardín con un raro poema, uno compuesto por una persona eminente. - El Prefecto Hu entendió el significado y prometió pedirme que compusiera un poema para él. Me sentí profundamente complacido por el pedido. - Mi mente se ha vaciado - dije. - No ha quedado ni un solo símbolo en ella. ¿Cómo puedo escribir un poema ahora? - Firmemente rehusé. Pero el Prefecto Hu ingeniosamente dejó sobre mi mesa una antología de poesías antiguas y modernas, y naturalmente, tan pronto que hojee sus páginas, el libro estimuló mi pensamiento. Ahora las palabras y las frases brotaban inagotablemente haciendo imposible el dejar de escribir. Cuando el Prefecto Hu regresó al poco rato, ya tenía escrito veinte o treinta poemas. Inmediatamente comprendí lo que me estaba pasando y viendo el peligro, me dije - ¡Este es el Demonio de la Fama Literaria! - Paré de escribir y seleccioné un poema para satisfacer su pedido. Pero el proceso de pensamiento no pudo detenerse. Todos y cada uno de los poemas que había escrito aparecieron frente a mí. El universo entero parecía estar lleno con mis palabras y frases. Todavía peor, mi cuerpo se sentía como una colección de bocas abiertas y cada una de ellas estaba recitando un nuevo poema. Me había vuelto tan atolondrado, triunfante y lleno de aire caliente que pensé que pronto iba a levitar. No podía detenerme. Los poemas se me escapaban. El siguiente día, cuando el Prefecto Hu acompañó al Gobernador Gao a su casa, me quedé solo y pude pensar acerca de mi experiencia. Ésta era precisamente la enfermedad Chan de la que el Maestro Fa Guang me había hablado. Había cogido la enfermedad y no tenía a un doctor a quien llamar. Quizás pueda apartarla de mí durmiendo, pensé. Entonces, cerré la puerta y traté de dormir, pero estaba muy agitado. Me incorporé sentándome y entonces, después de un largo tiempo, quedé dormido allí mismo donde estaba sentado. Entonces realmente dormí. Por cinco días consecutivos, un joven sirviente tocó a mi puerta, pero nunca obtuvo respuesta. Cuando el Prefecto Hu regresó y supo acerca de mi fracaso para responder, ordenó a sus hombres que entraran en mi habitación a través de la ventana. Me encontraron envuelto en mi manto y todavía sentado en el mismo lugar. El Prefecto trató de despertarme usando cada artimaña que se le ocurría, pero sus esfuerzos fueron en vano. Yo no respondía. Repentinamente recordó una vez cuando estaba recogiendo un pequeño instrumento musical llamado Ching que estaba sobre la mesa de su templo de Buda. Entonces me preguntó para qué era, y le expliqué qué en la India las personas lo usaban para despertar a los monjes que habían entrado en un Samadhi profundo y no podían despertarse de ninguna forma. Él cogió el Ching y lo sostuvo cerca de mi oído comenzando a tocarlo. Gradualmente me desperté. Cuando finalmente abrí los ojos, no sabía dónde estaba o cómo había llegado allí. - Este es tu quinto día consecutivo durmiendo - dijo el Prefecto. Entonces dije - Me siento como si fuera el primer día de la vida. Continué mirando alrededor sintiendo como si fuera en un sueño. Podía recordar mis días en la montaña y todos mis viajes pasados, y esos sucesos también eran como imágenes de sueños. Mi mente estaba vacía de todo lo que una vez pensé era real. Experimenté una claridad serena de visión como cuando la lluvia cesa y las nubes se dispersan. Deleitado con la perfecta tranquilidad, me dije: En la inmovilidad absoluta, la luz brillante, penetrándolo todo, abarca al gran vacío. Antes de dejar la cabaña de la montaña en el primer mes del siguiente año, me aseguré de la ayuda del Prefecto en preservar los árboles de la montaña. Le supliqué, que si los mercaderes continuaban cortando los árboles allí para sus propósitos comerciales, pronto no quedaría ninguna madera para el uso religioso. El Prefecto entonces escribió una orden prohibiendo a los mercaderes cortar más de tres árboles. Como resultado de esta orden, en el futuro hubo madera disponible para construir nuevos monasterios. El Trigésimo Segundo Año (1577-8) En la primavera dejé a Yan Men para regresar a la Montaña de las Cinco Cumbres. Allí, leí los votos del Maestro Nan Yue para liberar los espíritus de sus padres muertos de forma que le pudiera pagar su gran deuda de gratitud. Comencé a pensar acerca de la gran deuda de gratitud que le debía a mis padres. De hecho, no podía pensar en nada más. Mi progreso en el Dharma se detuvo a medida que mis pensamientos permanecían fijos en mis padres. Desesperado por una solución, decidí hacer una copia del Sutra Avatamsaka usando mi propia sangre como tinta. El resultado feliz de esto sería que ofrecería mi trabajo como sacrificio de gratitud a mis padres mientras que al mismo tiempo tendría la oportunidad de adquirir la sabiduría del sutra. A medida que esto pasaba, mi nombre estaba en la lista de los monjes Budistas quienes podían ser llamados por la Emperatriz Madre, para recitar sutras por la protección del país. Cuando la Emperatriz Madre supo acerca de mi decisión de copiar el sutra, gentilmente me envió papel de oro. En el cuarto mes comencé a escribir. También por ese tiempo, el Maestro Zhe Hong decidió regresar a Kuang Shan. Como ofrenda, le di diez poemas. El Trigésimo Tercer Año (1578-9) Nada podía distraerme, ya que yo mismo era él que había decidido copiar el sutra. Con cada punto y cada trazo, grueso o fino, canté el nombre del Buda. No rompí la rutina incluso cuando algunos visitantes llegaron a conversar conmigo. A pesar de las interrupciones, el texto estaba siempre correcto cada vez que lo revisaba. Cada día, cuando comenzaba mi trabajo, entraba en un estado mental completamente inconsciente del contorno. Un día, unos monjes ancianos que vivían en los alrededores y habían escuchado acerca de mi concentración y precisión, vinieron a mi cabaña y deliberadamente trataron de distraerme, pero no lo lograron. Cuando leyeron todo lo que había escrito durante su intento de distracción, le preguntaron a Miao Feng cómo yo era capaz de hacer eso. Miao Feng replicó - Mi amigo estaba en Samadhi. Durante el tiempo que duró este trabajo tuve muchos sueños. Una vez soñé que había entrado en una cueva de diamantes por la puerta de piedra del Gran Templo Prajna. Abrí la puerta y entré en una región inmensa, vi los edificios solemnes de los templos y un salón espacioso. En el salón, el Gran Maestro Qing Liang estaba descansando en una gran cama de meditación. Miao Feng estaba de pie a su izquierda. Rápidamente fui a la cama y me postré, entonces me coloque a su derecha esperando que hablara. Finalmente dijo: - En el estado de Dharmadhatu, en el cual se unen todas las tierras gloriosas de los Budas, no hay hospederos ni visitantes, no hay ir ni venir. A medida que hablaba, el mismo estado que estaba describiendo me cubrió y sentí como si mi cuerpo y mente se unieran con él. Después de esta revelación, Miao Feng le preguntó al Gran Maestro - Venerable Señor, ¿cuál estado es éste? - El Maestro Qing Liang sonrió y dijo - Este es el estado de no-estado. Cuando desperté todo mi entorno me parecía transparente. Podía ver a través de todo. En otro sueño vi mi cuerpo levantarse en el aire. Cuando descendió, la tierra era plana y brillante como un espejo de cristal. Mirando profundamente en el espejo, pude verme a mí mismo dentro de una habitación espaciosa que contenía toda clase de cosas mundanas: hombres, animales, niños, casas, fincas, mercados, todo. Estas criaturas no tenían una postura atractiva, como si estuvieran posando para una foto. Ellas todas desempeñaban los actos naturales de cada día. Una y otra vez surgieron estas visiones de personas ordinarias haciendo cosas ordinarias, y entonces, repentinamente en el centro de la habitación, apareció una plataforma sobre la cual estaba colocada una gran silla de resplandor rojo y oro. La reconocí y me sumergí en éxtasis. ¡Este era el Trono del Gran Diamante! Embelesado por la oportunidad de verlo, traté de acercarme a él. Pero entonces miré a mi alrededor a todas las personas que, ignorante de este trono magnificente, continuaban ejecutando sus actos mundanos de cada día. Ellas me disgustaron. Parecían tan común, sucias y vulgares. Entonces mientras protestaba que tal vulgaridad no debería permitírsele que existiera dentro de este lugar glorioso e inmaculado, la imagen del trono se retiró. Enfadado, inmediatamente comprendí mi error. Qué derecho tenía de juzgar lo meritorio y lo demeritorio, lo limpio y lo sucio. - El Dharma Budista es para toda la humanidad, - dije humildemente - no solamente es para un tonto arrogante. - E instantáneamente, el trono se acercó. En un momento vi que unos monjes altos y distinguidos estaban parados en línea delante del trono. Repentinamente, un bhiksu, sosteniendo un sutra en sus manos, se bajó desde la parte de atrás del trono y me entregó el sutra diciendo - El Maestro va a charlar acerca de este sutra. Me pidió que se lo diera. - Lo recibí con gozo pero cuando lo abrí, vi que estaba escrito en letras Sánscritas de oro, las cuales no se podían leer. Lo puse dentro de mi manto y le pregunté - ¿Quién es el Maestro? - El bhiksu replicó - Maitreya. Deleitado, lo seguí hasta las escaleras. Me detuve al pie de ella con mis ojos cerrados, concentrándome en mi mente. Repentinamente escuché el sonido de un Ching y cuando abrí mis ojos vi a Maitreya sentado en el trono. ¡Su rostro era incomparablemente bello - deslumbrando rojo y oro! Lo saludé y me postré frente a él. Entonces, pensando que había sido seleccionado especialmente para escuchar el sutra, lo removí de mi manto y lo abrí. Maitreya dijo - La discriminación es conciencia. La no-discriminación es sabiduría. Aferrarse a la conciencia traerá ignominia y servilismo pero aferrarse a la sabiduría traerá pureza. La ignominia y el servilismo guían al nacimiento y la muerte pero la pureza guía al Nirvana. Le escuché como si estuviera en un sueño dentro de un sueño. Su voz, como un tintineo cristalino, flotó en el aire. Podía escucharlo tan claramente que incluso cuando desperté, sus palabras se mantuvieron repitiéndose en mi mente. Ahora, me doy cuenta la diferencia entre conciencia y sabiduría. Ahora comprendo también que el lugar donde estuve era la Habitación del Buda Maitreya en el Cielo Tushita. En otro sueño vi a un monje dirigiéndose a mí y me decía - El Bodhisattva Manjusri ha preparado un baño para usted en la Cumbre Norte. Por favor, venga conmigo. - Le seguí y cuando llegamos entré en un gran salón perfumado. Dentro habían muchos asistentes, quienes todos eran monjes. Fui guiado hasta la habitación de baño y a medida que me despojaba de mi manto para entrar en el agua, observé una niña sentada dentro de él. Naturalmente no quise entrar, pero la niña se cambió a sí misma en un hombre y entonces lo acompañe. El agua entró en mi cabeza y lavó mi interior. Todos mis órganos internos flotaron hacia el exterior y todo lo que quedó de mí fue una caja transparente. Entonces el hombre en el baño pidió té y un monje llegó trayendo una taza en forma de calavera que lucía como la mitad de un melón. Cuando miré en su interior, me asquee con los sesos mojados y las sustancias cerebrales que se podían observar. El monje cogió algunos de ellos y los sostuvo para que los examinara. Preguntó - ¿no está esto limpio? Entonces los puso en mi boca y lo tragué. A medida que continuó alimentándome con el contenido de la calavera, me di cuenta que sabia a miel. Cuando solamente quedaba un agua sangrienta al fondo de ella, el hombre en el baño dijo - Dale eso también. - Cogí la calavera y tomé de ella. Era delicioso. Pero a medida que el liquido descendía hacia mi interior, comenzó a salir a través de mis poros. Entonces, el monje comenzó a masajear mi cuerpo, cada vez más fuerte hasta que llegó el momento que estaba pegándome como ropa sobre ladrillo. Me desperté con una sensación de sudor y de que todos mis órganos internos habían sido lavados. Desde entonces, mi cuerpo y mi mente siempre se han sentido purificados, ya que han sido lavados en delicia y maravilla. La mayoría de mis sueños eran sobre santos y sabios. Mientras más escuchen las enseñanzas de Buda, más tendrán sueños buenos. El Trigésimo Cuarto Año (1579-80) La Emperatriz Madre, deseando asegurarse de la felicidad espiritual del difunto Emperador y de la protección de la vida del Emperador presente, le ordenó al gobierno que restaurara el Templo de Ta Yuan y su Estupa Sharira en la Montaña de las Cinco Cumbres. Algunos de los administradores del gobierno pensaron que la Montaña de las Cinco Cumbres estaba muy lejos de la capital de manera que decidieron construir el Templo de Da Ci Shou que se encontraba mucho más cerca de la capital. No fue hasta que el reporte de la terminación del templo le fue presentado a la Emperatriz Madre que ella se enteró que sus deseos no habían sido cumplidos. Inmediatamente le ordenó a un oficial de la corte que llevara tres mil trabajadores a la Montaña de las Cinco Cumbres para que se cumplieran sus instrucciones originales. Éste era el primer trabajo religioso que el oficial de la corte había asumido y estaba preocupado de que el proyecto del edificio no saliera bien, las puertas del Dharma podían cerrarse. Le di una mano y traté de ver que todo se hiciera satisfactoriamente. El Trigésimo Quinto Año (1580-1) Ese año, por orden Imperial, un gravamen a la tierra había sido impuesto, y todas las tierras a través del país tuvieron que ser medidas para ese propósito. La Montaña de las Cinco Cumbres siempre había sido exenta de impuesto, pero un oficial local falsamente torció la verdad e impuso un gravamen de quinientos piculs (medida de peso usada en China. Un picul equivale a 133 libras) de arroz en nuestra región. Repetidamente nos enviaron la orden de medir y declarar la cantidad de tierra que teníamos para pagar la contribución sobre ella. Todos los monjes se preocuparon acerca de esto y tuve que tratar de resolver el problema. Cuidadosamente le hice la petición a las altas autoridades gubernamentales quienes rápidamente cancelaron las ordenes oficiales. Por fin fuimos capaces de mantener la santidad de la Montaña de las Cinco Cumbres. El Trigésimo Sexto Año (1581-2) Miao Feng también usó su propia sangre para hacer una copia del Sutra Avatamsaka, y cuando estaba terminada, decidimos organizar un gran servicio ceremonial llamado Moksha Parishad. El propósito del servicio era capacitar a los participantes para que confesaran sus pecados y recibieran instrucción en moralidad y disciplina. Cuando Miao Feng reunió suficiente dinero y la preparación de la asamblea estaba lista, invitamos a quinientos monjes bien conocidos de la capital a participar en el servicio. Sin embargo, en ese momento, el Emperador ordenó rezar para el nacimiento de su heredero. Envió un oficial a Wu Dan, un Daoísta local, a pedir las oraciones apropiadas, mientras que la Emperatriz Madre envió otro oficial a la Montaña de las Cinco Cumbre con la misma petición. Pensé que mientras todas las oraciones eran beneficiosas para el país, las oraciones para el heredero Imperial eran de particular importancia. Muchas personas pensaron que debería cancelarse el servicio de Moksha Parishad, pero no vi la necesidad de cancelarlo. En su lugar, intenté cambiar su propósito. En lugar de que los monjes ofrecieran el servicio para su propia ventaja espiritual, ellos podrían ofrecer sus rezos y exhortaciones a la causa del heredero Imperial. Infortunadamente ni Miao Feng ni el oficial comprendieron completamente mi idea. El oficial estaba particularmente insatisfecho y me criticó abiertamente. Finalmente ambos consintieron, pero no antes de que el rumor se corriera de que estaba desobedeciendo la Orden Imperial continuando con la preparación de la Moksha Parishad. Aunque incitamos a mucha controversia, el verdadero propósito de nuestra reunión era concluyente y ningún daño nos podía suceder. Más tarde en el año, cuando las reparaciones de la estupa estuvieron terminadas, coloqué mi copia del Sutra Avatamsaka y una copia de mis votos espirituales dentro de la estructura. Teníamos que prepararnos para celebrar la conclusión del trabajo, pero dado que Miao Feng estaba en la capital, las preparaciones me las habían dejado a mí. Por tres meses seguidos casi ni dormí ya que estaba haciendo todos los preparativos para brindarles a mil invitados comida, bebida y albergue temporal. Para el Festival del Agua y la Tierra, que duró siete días y noches, ayuné, ni siquiera comí arroz, y tomé solamente agua. Todavía me las arreglé para tener la fuerza suficiente para asistir a todos los servicios. El festival fue un gran éxito. Quinientas mesas de ofertas a los Budas y Bodhisattvas fueron cambiadas cada día sin ninguna confusión. Los visitantes estaban sorprendidos y pensaron que esto había sido logrado por los dioses; definitivamente yo sabía que habíamos tenido la bendición especial de Buda. El Trigésimo Séptimo Año (1582-3) Esa primavera conferencié sobre El Hua Yan Xuan Tan, Los Comentarios sobre El Sutra Avatamsaka del Maestro del Estado Qing Liang. Por cien días, un gran grupo de monjes y laicos vinieron de todas partes para asistir. Además de conferenciar, tuve que supervisar la preparación de diez mil comidas por día. A pesar de este gran número, las comidas fueron servidas ordenadamente, y el mismo silencio de calidad superior que prevaleció durante las conferencias continuó durante las comidas. Pero después de este evento, estaba completamente fatigado. No me había quedado energía. Una gran cantidad de dinero y provisiones habían sido donadas al monasterio y cuando esos regalos fueron colectados y distribuidos, Miao Feng y yo cogimos nuestras escudillas de arroz y nos fuimos en un viaje. Pero nuestro camino pronto se desvió; él de Miao Feng fue a Lu Ya y el mío a Zhang Shi Yan en el Distrito de Zhen Ding donde planee tener una agradable vacación. Compuse las siguientes líneas: La vida continúa. Ningún pico de montaña empala el sol. Ese año, en el octavo mes, un heredero le nació al Emperador. Fui al Templo de Zhong Feng al oeste de la capital donde supervisaba la talla de los bloques de madera para imprimir el Prefacio de las Máximas de Zhong Feng. En el invierno, ejecuté los rituales del Agua en Shi Shi. El Trigésimo Octavo Año (1583-4) En el primer mes del año, cuando los rituales del Agua se terminaron, decidí ir a Dong Hai. También, dado que llegué a ser famoso - o notorio - por el éxito de la Reunión de Rezo en la Montaña de las Cinco Cumbres, decidí cambiar mi nombre de Cheng Yin a Han Shan. La fama no ayuda a la práctica de nadie. Recordé el voto que una vez hice de reconstruir Bao En, mi viejo templo, que había sido destruido por el fuego. Había hecho esa promesa diecisiete años antes, cuando tenía veinte. Ahora me he dado cuenta que llegado suficientemente lejos en tiempo y lugar desde mi voto ese día. No iría más allá de la región de Dong Hai. En el octavo día del cuarto mes, llegué a Lao Shan. Cuando me había separado de Miao Feng, él le instruyó a su discípulo De Zong que me acompañara y sirviera. Miao Feng temía que viajara solo. Acepté la ayuda. En un capítulo del Sutra Avatamsaka una vez leí acerca de la residencia de los Bodhisattvas. Decía - En Dong Hai hay un lugar llamado la Cueva Narayana, donde desde los tiempos tempranos, los Bodhisattvas llegan a habitar. - Subsecuentemente había leído los Comentarios del Maestro Qing Liang que revelaban que la palabra Narayana en Sánscrito significaba seguridad, la cual es el significado de Lao Shan en Dong Hai. De acuerdo a otro libro, Yu Gong, la cueva existió en el distrito de Qing Zhou. Quería con todo mi corazón visitar la morada del los Bodhisattvas pero siendo Lao Shan un lugar salvaje y remoto, no era particularmente un sitio para hospedarse. Viajé al sur de la montaña donde había un valle profundo. Detrás de él estaban las montañas; al frente, el gran océano. El valle era tan extraño y excepcionalmente bello que parecía de otro mundo. Allí en el valle había un templo muy viejo llamado El Templo de Avalokitesvara del cual solamente quedaban los cimientos. Busqué la historia de ese templo y supe que al principio de la Dinastía Yuan (1280-1341), siete Daoístas, falsificando el nombre del Emperador Shi Zu, que estaba fuera de la corte en una misión, fueron capaces de tomar posesión de la propiedad Budista - la cual rápidamente convirtieron en un templo Daoísta. Cuando el Emperador regresó los monjes Budistas le pidieron que les regresara su propiedad. Eventualmente, sin embargo, distancia para llegar a la región de Lao Shan era muy grande. Nadie cuidó del templo y se cayó en ruinas. Pero a mí me gustaba su retiro. Me gustaba la idea de una paz sin interrupción, y por lo tanto decidí quedarme allí. Primero, viví en una esterilla bajo la protección de un árbol, pero entonces, siete meses después, Upasaka Zhang Da Xi, un nativo del distrito, me construyó una choza. Me quedé solo en la choza por un año con gran satisfacción. Durante este tiempo solamente tuve un amigo: el Maestro del Dharma Gui Feng del Templo de Ling Shan en Ji Mo. Él era el Ojo del Dharma de la región. El Trigésimo Noveno Año (1584-5) Ese otoño, en el noveno mes, la Emperatriz Madre, agradecida por el éxito de la Asamblea de Oración que se sostuvo para el nacimiento del heredero Imperial, quería recompensar al Maestro Da Fang, a Miao Feng y a mí por organizar la asamblea. El Maestro Da Fang y Miao Feng recibieron su recompensa, pero como yo estaba ausente, ella envió a Duan An, el Abate del Templo de Long Hua, a buscarme. Sabiendo que yo estaba en la costa, él vino a entregar la noticia de que Su Majestad deseaba recompensarme. Le dije que la mayor recompensa que posiblemente podía recibir era que me permitiera permanecer en Lao Shan por el resto de mi vida. Cuando el Abate le reportó a Su Majestad mi respuesta, ella cortésmente garantizó tierra suficiente en la Loma del Oeste para construir un templo residencia para mi uso. Pero cuando el oficial llegó a informarme de esta recompensa, decliné aceptarla. Entonces, cuando él reportó mi declinación a Su Majestad, ella persistió y envió un oficial a darme tres mil monedas de oro con las cuales podría construir una rectoría en Lao Shan. De nuevo renuncié a la premio, diciendo que estaba muy feliz con mi choza y no necesitaba nada más. Pero el oficial insistió que la aceptara. Estaba temeroso de regresar a Su Majestad sin haber satisfecho su instrucción. Entonces, ofrecí hacer una negociación: había llegado el momento en que la familia Imperial debía danificar a las victimas de la hambruna. Dado que había habido una gran hambruna en la provincia de Shandong, pregunté - ¿Por qué no extender la misericordia de Su Majestad a aquellas personas hambrientas? Y entonces le pedí al oficial que distribuyera el dinero entre los necesitados. Cuando los reportes de las donaciones les fueron entregados a Su Majestad, estuvo muy complacida y profundamente motivada. Más tarde, sin embargo, me acusaron de haber usado impropiamente los fondos de la corte. Cuando me trajeron frente a la corte del distrito, le pedí al magistrado que se mirara los documentos de las financias del tesoro de la corte. Así lo hizo y después de haber determinado que todos los fondos habían sido usados para ayudar a los damnificados de la hambruna, declaró la acusación enteramente falsa. El Cuadragésimo Año (1585-6) Las personas que vivían en el este del distrito de Dong Hai eran no Budistas. Ellas seguían el culto Daoísta de Li Qing que se había originado en Chang Yan, al pie de la montaña, y esparcido hacia el este. Nadie nunca había oído de las Tres Joyas del Budismo: El Buda, el Dharma y la Sangha. Un día, un miembro del clan Huang, el clan mayor en el área, vino a verme para preguntarme acerca del Dharma. Fui capaz de convertirlo al Budismo, y entonces, después de un tiempo, cuando los ancianos del clan y sus seguidores igualmente vinieron a verme, los convertí también. |
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Última modificación:
July 11, 2004
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