![]() |
|||
|
| |||
![]() |
Becoming a Monk El Undécimo Año (1556-7) Un día varios monjes vinieron a mi casa. Llevaban sombreros de paja y bambú, y para mí lucían muy extraños. Le pregunté a mi madre - ¿Quiénes son esos hombres? - Son monjes nómadas - respondió. Por fin había poder ver a los monjes nómadas. Los observé colocar sus pertenencias al lado de un árbol y luego comenzar a pedir ofrendas de comida. Mi madre los trató con gran respeto. - Venerables Señores, por favor, tomen asiento - dijo, e inmediatamente se apuró a preparar el té y la comida para ellos. Después de que terminaron de comer, recogieron sus pertenencias y se prepararon para partir. Justamente cuando comenzaban a alzar sus manos en gesto de gratitud, mi madre los detuvo diciendo - Venerables Señores, por favor, no me lo agradezcan. - Inmediatamente los monjes dieron la vuelta y se fueron. Pensé que los monjes no tenían buenos modales. - Ellos debieron decir 'gracias' de todas formas - le dije a mi madre. No - dijo mi madre. - Si ellos hubieran persistido en agradecérmelo, entonces tendría que aceptar sus gracias y no hubiera obtenido ningún merito, ¿comprendes? Mi regalo hubiera sido entregado a cambio de las gracias, en lugar de darlo libremente, por el amor al Dharma. - Así que percibí de inmediato que aquello que pensé que era una conducta descortés era realmente la mayor consideración y compasión. Fui capaz entonces de entender por qué los monjes eran grandemente respetados. Después de eso, desee verdaderamente llegar a ser uno de ellos y me arrepentí de que todavía no tenía la santidad necesaria para serlo. El Duodécimo Año (1557-8) Las cosas del mundo no me interesaban en absoluto. Cuando me enteré que mi padre estaba buscando esposa para mí, inmediatamente lo detuve. No quería casarme. Un día supe por un monje, quien había llegado de Nanjing, acerca de cierto Xi Lin, un hombre muy virtuoso, que era el Abate del Templo de Bao En. Quería aprender acerca del Dharma y que él me enseñara. Pero naturalmente cuando le dije a mi padre que quería irme de la casa para ir a Nanjing a estudiar Budismo, él rehusó la petición. Así que hablé con mi madre y ella habló con él. Ella dijo - Lo formamos con la esperanza que alcanzaría sus propias metas. Esta es su meta, así que dejémosle que la persiga. Ella triunfó sobre mi padre y en el décimo mes del año me fui al Templo de Bao En a estudiar. Cuando el Abate Xi Lin me vio, pareció deleitado. ¡Este muchacho es diferente! Pienso que seria penoso si llegara a ser un hombre común. Me llevó a ver el Maestro Wu Ji quien estaba dando unas charlas sobre el Dharma en el Salón Tripitaka del Templo. Allí conocí el gran académico Zhao Da Zhou quien tocándome la cabeza dijo - Este muchacho será un maestro de hombres y de cielos. - Entonces me preguntó, - ¿Preferirías ser mejor un oficial o un Buda? Inmediatamente repliqué: - Un Buda. Este muchacho es especial - dijo Zhao. - Deberíamos enseñarle bien. Pienso que un día será un gran hombre, añadió cortésmente. Cuando asistí a las conferencias del Dharma, no siempre comprendí el significado técnico de lo que se decía, pero intuitivamente lo entendía. Y un sentimiento maravilloso descendía sobre mí a medida que escuchaba. Fue como si el Dharma fuera una canción que una vez conocí pero que había olvidado, y que ahora estaba escuchando pedacitos de la melodía y unas cuantas notas del compás aquí y allá, y las podía reconocer - aunque todavía no pudiese poner todo junto para reconstruir la canción. También encontré mi primer hermano en el Dharma: Xue Lang. Con trece años, era un año mayor que yo. Acababa de dejar el hogar para llegar a ser un monje del Maestro Wu Ji y fue el primer miembro de entrar a la vida religiosa tan joven. Él llegó con el Maestro Wu Ji quien fue el primer Maestro que ofreció charlas sobre el Dharma en nuestra región. El Decimotercer Año (1558-9) Primero, el Maestro del Abate seleccionó a un monje llamado Jun para que fuera mi tutor. Jun era un hombre educado de muy buen carácter. Él comenzó mi instrucción con el Sutra del Loto, y en menos de cuatro horas fui capaz de recitarlo de memoria. El Decimocuarto Año (1559-60) Continué mis estudios con Jun, aprendiendo de memoria otros sutras populares. Esto, por supuesto, complació al Maestro Abate. - Cualquiera que aprenda tan bien, se le deberá dar una guía esmerada - dijo. Y por lo tanto, me encontraron otro maestro de gran calidad. El Decimoquinto Año (1560-1) A petición del Maestro, mi maestro comenzó mi instrucción con la literatura clásica requerida para los exámenes académicos. Tan pronto como demostré que podía entender la asignatura, se me dio para estudiar adicionalmente, Los Cuatro Libros. Estuve enfermo todo el año. El Decimosexto Año (1561-2) En este año terminé de estudiar Los Cuatro Libros y fui capaz de recitarlo desde el principio hasta el final sin escapárseme una sola palabra. El Decimoséptimo Año (1562-3) Mientras demostraba mi maestría en Los Cuatro Libros, estudié Los Cinco Clásicos, Los Libros del Sabio, historia de la literatura antigua y composición poética. Comencé a escribir poemas y artículos que mis compañeros respetaban y apreciaban sinceramente. El Decimoctavo Año (1563-4) Mi decimoctavo año no fue un año para mí. Primero que todo, el asistente del jefe examinador enseñó solamente Daoismo. No siendo él mismo un consumado Daoísta, hacía que los estudiantes revolotearan alrededor de él, cotorreando sus líneas de sabiduría Daoísta. Si no podían seguir el canto, no eran promovidos de grado. Pensé que todo eso era vergonzoso y quise abandonar mis estudios. Afortunadamente, también estuve enfermo todo ese año y no tuve que asistir a clases. El Decimonoveno Año (1564-5) Todo lo que mis compañeros y yo pensábamos era encontrar un 'atajo' al éxito. Para mí, ese 'atajo' significaba ir a la capital a tomar un examen académico; por lo tanto, me preparé haciendo las aplicaciones necesarias. Pero mientras estaba en eso, el Maestro Yun Gu, el del Ojo Derecho del Dharma, comenzó a visitar regularmente el Monasterio de la Montaña de Qi Xia. Fue para mi un privilegio ir allí a servirle durante sus visitas que duraron un mes. Cuando el Maestro Yun Gu se enteró que iba a tomar el examen académico, temió que pudiera dejar la vida monástica, así que se sentó conmigo y tuvimos una larga conversación, hombre a hombre. Brillantemente argumentó el caso de llegar a ser un monje siguiendo el Camino Chan. Describiendo la mente, sus conjeturas y especulaciones y me aseguró que abandonando los deseos mundanos y practicando el Chan, también podía realizar esos estados de mente extraordinarios. Una por una, me contó acerca de las vidas de los Maestros en el pasado y sus grandes logros. Entonces me encontré una copia de Los Proverbios de Zhong Feng y comencé a leerla. Inmediatamente supe que había encontrado mi verdadero camino. ¡El libro era absolutamente placentero! Estaba completamente de acuerdo con cada una de sus afirmaciones. Sin ninguna duda decidí llegar a ser monje y unirme a la Sangha. Le pedí al Maestro del Abate que me rapara la cabeza, quemé todos mis libros y escritos, y me dediqué a practicar lo que poco que sabía del Chan. No teniendo ni un manual de entrenamiento ni un maestro, no sabía mayor cosa acerca de las variadas técnicas Chan, así que tuve que contentarme con la práctica de concentrar mi mente en el Buda Amitaba mientras repetía su nombre. Día y noche, sin interrupción, recité su nombre sagrado. Entonces, una noche, soñé con el Buda Amitaba. Estaba flotando sobre el aire lo suficiente como para ver sus pies cuando me arrodillé frente a él. Lentamente miré hacia arriba y cuando vi su rostro radiante me llené de amor por Él. Entonces le recé a Guan Yin Avalokitesvara, a Mahasthamaprapta, sus dos bodhisattvas asistentes, e inmediatamente aparecieron a la mitad de su tamaño. Después de esto, cada vez que le rezaba a estos tres del Paraíso del Oeste - el Buda Amitaba, Guan Yin Avalokitesvara y Mahasthamaprapta - se me aparecían. Por lo tanto, sabía que mi práctica sería exitosa. Ese invierno recibí la ordenación completa bajo el Maestro Wu Ji. Fue un tiempo emocionante. El salón en que me ordené, que realmente era el Salón de Meditación Chan, era usado también para las charlas del Dharma, y dado que el Maestro Wu Ji había aceptado una invitación para dar unas conferencias sobre El Hua Yen Hsuen, que era el comentario del Maestro Qing Liang sobre el Sutra Avatamsaka, me quedé para asistir a ellas. Cuando el Maestro Wu Ji llegó al capítulo titulado 'Los Diez Portones Maravillosos del Océano Simbólico del Samadhi', repentinamente entendí como todas las cosas están conectadas en el Dharmadhatu, la Tierra Espiritual de la Realidad. Este entendimiento era tan claro que decidí llamarme a mí mismo 'Cheng Yin' que significa 'impresión clara', porque estaba altamente impresionado con la naturaleza y temperamento del Maestro Qing Liang. Aunque ciertamente había despertado a ese significado profundo, de todas formas me dirigí al Maestro Wu Ji para pedirle que evaluara mi entendimiento. Esto es lo que él hizo. - ¿Sabes - preguntó el Maestro Wu Ji - por qué esta montaña se llama 'Qing Liang? Yo no sabía, así que me explicó que la cima de la montaña estaba cubierta con hielo en el invierno y que incluso en verano la nieve continuaba cayendo allí. Era un lugar que no experimentaba el calor del sol. - Se como la Montaña de Qing Liang - dijo - y siempre sostén su presencia en tu mente. Desde ese día, no importa donde me encontrara, o lo que estuviera haciendo, el escenario nevado de la Montaña de Qing Liang llenaba mi visión. En un sentido verdadero, continué viviendo en esa montaña. Casi nada más me interesaba. Estaba desprendiéndome del resto del mundo. El Vigésimo Año (1565-6) En el día decimosexto del primer mes de este año el Maestro Abate Xi Lin murió. Sólo nueve días antes se había vestido y había ido a visitar cada monje en el monasterio para despedirse. Todos se quedaron sorprendidos. Entonces, tres días después de esta despedida, instruyó a todos en que hacer después de su muerte. Estaba enfermo pero rehusó tomar medicinas, diciendo - Cuando es tiempo de irse, ¿para qué tomar medicinas? Reunió a sus discípulos y todos recitaron el nombre del Buda Amitaba por cinco días y cinco noches. Entonces, sosteniendo su rosario cerca de su pecho, el Maestro Abate murió. Había sido el Abate del Templo de Bao En por treinta años. Su sutra favorito era el Sutra Diamante y lo recitó cada día de su vida. Por supuesto, estaba el asunto de la sucesión. Dos años antes, en la víspera de Año Nuevo, el Abate Maestro había reunido a sus discípulos diciéndoles - Tengo ochenta y tres años y pronto dejaré esta tierra. Aunque tengo más de ochenta discípulos, ninguno de ellos será capaz de tomar mi lugar. - Todos estuvimos confundidos con la declaración. El Abate Maestro entonces me dio una palmadita en la espalda y dijo - desearía poder verlo crecer, pero eso no es posible ahora. Sí, aunque es joven, es tan capaz como un adulto. Después de mi muerte, a pesar de su juventud, debe ser consultado en las materias concernientes al monasterio. Todos estaban sorprendidos, cuando dos meses después de su muerte, en el decimoctavo día del tercer mes, las habitaciones del Abate se incendiaron destruyéndose. Ahora entendía su significado. Nadie podía reemplazarlo. En el décimo mes de este año el Maestro Yun Gu organizó una reunión de meditación Chan en el Templo de Tian Chi. Cincuenta y tres renombrados maestros acordaron venir y aunque yo no era un maestro, el Maestro Yun Gu insistió en que asistiera. También insistió que el Abate del Templo Bao En me permitiera participar. Afortunadamente, el Abad estuvo de acuerdo y pude unirme al grupo. Después de todo, era el único principiante y como tal, tenia problemas controlando mi mente. Llevando un palito de incienso en gesto de respeto, llamé al Maestro Yun Gu y le pedí que me instruyera. Me dijo que por los tres próximos meses debería trabajar exclusivamente en tratar de resolver el Kung An "¿Quién está repitiendo el nombre de Buda?" Me dispuse hacer la tarea vigorosamente. En el amanecer, sin duda por la tensión, un absceso grande se formó en mi espalda. Tanto preocupó al Maestro que temí que me prohibiera continuar con mi nueva meditación. Me puse mi manto y fui a rezar ante el altar del Monasterio Guardián de Wei T'ou - ¡Oh Protector del Templo - dije - no hay duda que soy culpable de un serio pecado y debo sufrir esta enfermedad para purgarlo. No te pido que me libres del pago de mi deuda sino simplemente que lo pospongas hasta que sea capaz de completar el período de los tres meses de meditación. Para demostrarte mi buena fe recitaré el Sutra Avatamsaka diez veces. Fue después de media noche cuando, extenuado, fui finalmente capaz de quedarme dormido en la estera de meditación. Cuando desperté había olvidado todo acerca de mi absceso. El Maestro no. Todo el día se la pasó preguntándome sobre mi enfermedad y le aseguré que estaba bien. Insistió en examinar él mismo el absceso y para sorpresa de todos, se había disminuido. Aunque fui capaz de continuar la meditación del Kung An en la cual entré con una mente tan fija, por los siguientes tres meses parecía que estaba viviendo en un sueño. No noté la presencia de la asamblea. Ni siquiera supe lo que estaba pasando. Cuando fui a un mercado congestionado de personas, no estuve consciente de una sola de ellas. Estoy seguro que los otros monjes pensaron que lo que había conseguido era meramente la perdida de la razón, pero yo sabía que había logrado la completa concentración. El éxito del Chan en las provincias del este al sur del Río Yangtse fue inmenso debido a los esfuerzos del Maestro Yun Gu. Antes de que organizara las reuniones Chan, era costumbre de los monjes usar ropas comunes de colores brillantes. Después de las reuniones Chan, sin embargo, resolví cambiar esa tradición. Dejé de usar la ropa de los laicos y usé en su lugar el manto de la Sangha. La gente me miraba extrañada cuando me veían pasar. |
|
Última modificación:
July 11, 2004
| | |